1 al 6 de Agosto
Y bueh.. Ahora sí , después de tanta espera y vaivenes para conseguir los pasajes, por fin llegamos a Cusco! El ataque inmediato de taxistas y ofrecedores de hoteles hacen que salgamos casi corriendo de la terminal, sin pedir mapa ni info. Resulta realmente denso. Increíble, no terminas de bajar y están casi subidos al ultimo escalón del bondi. Te persiguen, te agarran el brazo, te silban... es muy molesto, pero imagino que más molesto debe ser para ellos tener que trabajar así, por lo que siempre con una sonrisa, decimos "no, gracias.. Ya nos vienen a buscar".
Salimos apenas pudimos, y encontramos afuera una señora a la que le preguntamos por una dirección que traemos de un hostel recomendado. Tanta puntería que la señora resulta ser también de las cazaclientes de un hotel, y nos intenta llevar insoportablemente hacia su lugar. Nos dice que esa dirección que tenemos es en una zona horrible, que no nos vamos a poder mover porque nos van a robar todo, bla bla. Obviamente hicimos oídos sordos, y seguimos adelante. Nunca te van a decir la verdad, y menos para que te vayas a otro lugar. Seguimos camino, intentando llegar con un mapita que había en el folleto del hostel. Pero se complica, hay muchas calles que no nos figuran, muchas avenidas que se cruzan, y se nos hace imposible ubicarnos. Volvemos a intentar obtener info, parando a un chico en la calle, el que por fin, amablemente y sin interés de trasfondo nos indica cómo llegar. Igualmente, volvemos a perdernos. Tomamos un desvío erróneo, y terminamos entrando a la ciudad por la "puerta de atrás". A decir verdad, una decepción total. Suciedad, borrachos, olor a todo, gente tirada en el piso ofreciendo comida que creo que nadie se atrevería a comprar, pollos vivos, pollos muertos colgando, moscas a más no poder, el peor panorama. Lo primero que pensamos fue que nos habíamos equivocado de ciudad. Y para colmo, con las mochilas cargadísimas, que hacían que el mal humor empiece a aflorar. Nunca en todo el viaje caminamos tanto con la mochila a cuestas, fue una hora y media a pura subida y bajada, terminamos molidos. Volvemos a preguntar directamente por el centro y la plaza de armas, así por lo menos desayunamos y juntamos fuerzas para seguir buscando. Ya ahora, el panorama empieza a cambiar. Entramos al casco céntrico, y es acá donde la cultura inca empieza a respirarse. Cusco, el mágico Cusco. Ese que atrae tantos turistas, pero mas aún viajeros sin obligaciones que pueden llegar a instalarse meses y meses en el llamado "ombligo del mundo". Se respira un "no se qué". Demasiada energía y cultura viva. Mucho por recorrer.
Desayunamos, y salimos en busca de algún hostel donde parar. A diferencia de la zona terrible por donde entramos, ya por acá hay mucha tranquilidad. Son las 8 am, y aún no hay movimiento. Me quedo en la plaza de armas con todas las mochilas y Diego sale en busca de un lugar para instalarnos. En esos minutitos no más, a pesar de que no había casi gente dando vueltas el ataque de los vendedores de tours, de llaveritos, de platería, e incluso de marihuana fue inmediato. 8:30 am y ya estaban dispuestos a todo. Por suerte Diego llega rápido, con la lengua afuera de semejante inclinación de las calles, pero con un lugar al fin. Es súper económico, y llama mucho la atención la estructura de las habitaciones. Son una especie de cuevas, en medio de un alargado jardín con muchas plantas grandes dando un ambiente selvático al lugar. Por lo menos hoy, acá nos quedamos así podemos empezar a recorrer ya esta ciudad. Dejamos las cosas, y ahora si, un poco más ubicados y con un mapa nos damos cuenta que habíamos entrado por cualquier lado, y que el hostel que buscábamos estaba muy cerquita de la plaza, todo lo contrario de lo que nos había mentido la señora insoportable de la terminal. Por eso, hagan la suya, la gente de las terminales y de los aeropuertos muy rara vez están dispuestos a ayudar. Están ahí sólo para sacarle plata al viajero que sin conocer el lugar muchas veces confía en ellos. Encontramos hostel en una ubicación espectacular y a menos de la mitad de lo que nos quería cobrar esa señora vaya uno a saber dónde.
Ahora sí, instalados y sin mochila salimos a encontrarnos con Cusco.
Ya se ve más movimiento, arrancó el día.
Recorremos un poco el centro, y al final, sin buscarla nos encontramos a la famosa Casa Inn. Este es el hostel que estábamos buscando! Por hoy ya estamos ubicados, pero pasamos a ver que onda. Quienes nos reciben? Argentinos, para variar! Plaga, somos plaga! Dos chicos sureños que llaman a la encargada para que nos atienda y entre que va y que viene nos quedamos hablando 2 hrs en la entrada inrercambiando datos, de arriba, de más abajo, etc.. Como siempre! Rina, la dueña del hostel nos cayó súper bien y le pedimos entonces que nos guarde una habitación para mañana que nos trasladamos ahí. Nos mostró las habitaciones compartidas, y la privada. Ambas nos dejaron con la boca abierta por los colchones que tienen! Cosa nunca vista en hostels económicos. Estos son todos nuevitos y bien altos. Esas son las cosas que empezamos a mirar a esa altura del viaje jajaja. La mejor parte es que nos deja pagar con tarjeta de crédito.. No a ella directamente, sino comprando en el súper cosas necesarias para el hostel. Una maravilla para nosotros. Nos despedimos hasta mañana y seguimos caminando. Se ve una cantidad inmensa de turistas, de todos lados, mucho mucho!
Subimos unas escaleras muy empinadas que alivian mínimamente la subida terrible de las calles que llevan hasta San Blas. San Blas es el barrio de los artistas. Encontramos infinidad de galerías de artesanías, cuadros, cafés culturales llenos de libros, con un estilo totalmente distinto a lo que es Cusco en sí. Podría decirse que San Blas tiene un estilo mas europeo moderno. Un hermoso barrio para pasear. Hay una calle principal, llena de bares y donde se acomodan a parchear (poner sus parches en el piso para exhibir sus artesanías) todos los artesanos que andan girando por Cusco. Pero la policía municipal anda bastante activa, así que también puede llegar a ser un pasatiempo ver el desfile de un lado para otro (a veces también son corridas) para evitar ser agarrados por la poli, y que les saquen las cosas, o los multen, o en el peor de los casos lo saquen de la ciudad por andar trabajando de "ilegal". El ver semejante movimiento nos saca un poco las ganas de probar suerte vendiendo algo de lo nuestro acá, así que lo más probable es que a Cusco lo pasemos de vagos vagos, turisteando sin vender nada. Esta tarde la pasamos recorriendo San Blas y fichando lugares para volver. Empezamos a subir el camino hacia el Cristo Blanco, que se ve arriba, a lo lejos custodiando la ciudad. Pero al principio no más lo abandonamos. Vamos a dejarlo para mañana porque hoy entre la llegada, la caminata con las mochilas, y el paseo por San Blas en las alturas, ya el cuerpo no responde para seguir subiendo hasta allá. Después de comer, caemos redondos a dormir en la cueva.
Amanecemos temprano, desayunamos en la habitación y preparamos nuestras cosas para mudarnos de hostel. Éste está muy bueno igual, pero en el otro hay mas gente y eso está mejor. En costo son iguales (10 a 12,50 soles por pers).
Nos trasladamos. En el nuevo hostel están cambiando el piso, es por eso que hay un poco de quilombo, pero el lugar es tan grande que no es molestia y se puede andar sin problemas de acá para allá. Según nos dice, en 2 días estará todo listo. Nos encontramos en el mismo lugar con 2 argentinos más que estaban con nosotros en el hostel de Arequipa. Aluminé y Mateo. Y además de ellos, hay acá mas de 10 argentinos (de La Plata, Capital, Córdoba, Santa Fe, de todos lados). También hay muchos franceses. En el momento que llegamos, la cocina estaba repleta. Todos preparando cosas para salir a vender! Vamos a ver como es la movida por acá. Según nos dicen, mas allá de tener que correr de la policía, se vende muy bien.
Partimos del hostel, y arrancamos en dirección al Cristo blanco gigante que vimos iluminado en la noche.
Nunca, creo que nunca en nuestras vidas subimos taaaantos escalones! Hacemos parada tras parada para tomar agua y reponernos. Encima estamos a una buena altura en Cusco (2800 msnm), por lo que el esfuerzo físico es el doble. Pensamos en abandonar casi a mitad de camino, y volver en busca del bondi que te deja en la cima, pero seguimos adelante. El cansancio después se pasa, y la satisfacción de hacer las cosas con esfuerzo es mejor. Pasa alrededor de una hr, cuando por fin llegamos a la cima. Nos falta caminar un poco más, pero ahora ya sí es plano. Antes de seguir subiendo hacia el Cristo, encontramos gracias a un planito que nos había dibujado Bruno (el chico de Brasil que conocimos en Bolivia), un pasadizo hacia las ruinas de Saqsaiwaman. Lo seguimos, es un caminito entre las montañas, y hacia abajo pasa un río. Lo cruzamos y llegamos hacia el otro lado donde se ve gran parte de lo que queda de aquel imperio. Lo recorremos hasta que llegamos a un punto donde hay que mostrar el ticket de ingreso (son 70 soles! Algo así como 200 pesos c/u, una locura para eso nada más) , cosa que obviamente no tenemos, por lo que damos marcha atrás antes de que nos vean, y volvemos a comer al río. Trajimos nuestro almuerzo, y en eso que nos preparamos para recostarnos un rato, pasa un señor que nos pregunta de dónde somos y cómo llegamos hasta este lugar. Al decir "argentina" los comentarios de fútbol son inevitables. Todos lo mismo, Maradona, Boca y River. Nada que nos interese menos justo a nosotros dos! Triste que sea eso lo que nos represente, me gustaría mas por ejemplo que me dijeran "Argentina! Donde están esos glaciares increíbles" por ejemplo. Se queda un rato, pero terminamos hablando del asado, y el fernet. A todo esto, nos pregunta para qué venimos a estos lugares donde se aprovechan demasiado con las entradas. Que hay sitios más completos y dignos de visitar, y totalmente gratuitos. Pero su amabilidad viene por otro lado! El hace tours a esos lugares gratuitos, pero alquilando sus caballos, y es lo que nos ofrece. Empieza cobrando 50 soles, por 2 hrs. Ante nuestra negativa baja a 35 ya que somos 2. Sigue hasta 15! y si seguimos un rato más, vamos gratis jajaja . Pero el tema es que no queremos ir a caballo. Se queda hablando un rato más y dice que le caímos simpáticos por lo que nos deja un circuito armado de cómo ir a cada lado, y de cómo y a qué hr pasar por los lugares que tienen guardia y entrada paga, para esquivar eso. Un genio! Juntamos nuestras cosas y volvemos por el pasadizo para ver de cerca al Cristo. Hay algo de gente paseando, no mucho. Nos acercamos, y una vez en la base, mientras lo observamos desde todos los ángulos, escucho una voz que me invita a acercarme. "venga señorita, acérquese.. Escuche lo que voy a tocar". Muy amablemente el señor (ya no recuerdo el nombre pero eran como 3 nombres y 3 apellidos) me saluda, me pregunta de donde vengo y me regala una canción. Llega diego atraído por el sonido, lo saluda y se suma a escuchar. Está tocando una mandolina. Pide fotos y le digo que lo voy a filmar así se lo llevo a mi papá que también toca ese instrumento. Se pone más contento y empieza a dedicarlo mirando a la cámara, mandando saludos para Santa Fe, y toda la Argentina. Un groso, quedó tocando como 7 minutos. El al borde de la montaña, todo Cusco a sus espaldas, y nosotros de frente a su canción. Un espectáculo con alma inca. En su tierra, con su descendencia de padres y abuelos incas, con su atuendo, y al lado aparece una señora vestida típica también y una llamita con sus pompones listas para la foto. Nos quedamos hablando un buen rato, de su familia que toca con el, nos muestra sus cds grabados, y nos despide con mucha amabilidad. Un muy lindo momento en las alturas, y no de turistas porque no quiso un solo peso a cambio.
Seguimos nuestro camino porque nos espera un largo recorrido. Caminamos por la ruta que veníamos y llegamos hacia Q'enqo (significa" zigzag"). En Q'enqo vemos grandes rocas, y canales que eran utilizados para rituales y ceremonias. Ya estamos experimentando la cercanía con Machu Picchu, estando presentes en este tipo de ruinas donde tantas cosas habrán pasado, tanta gente, tan distinta realidad a la de hoy día, y sin embargo sobre este mismo suelo que estamos pisando y paredes y caminos por los que caminamos. Seguimos cuesta arriba un par de km más en busca de "el templo de la luna" (Laq'o)
Lugares impactantes si los hay! Nos han comentado sobre este centro ceremonial donde se hacían ofrendas a la luna. Pero el estar aquí dentro, es algo "raro". Entramos en una "cueva", a oscuras. Hay que entrar descalzos, advierte un cartel afuera. Para resguardar y evitar el desgaste de la roca, y también para dejar las malas vibras afuera y andar relajados. Es una roca gigante que ha sido labrada, y aprovechando las grietas naturales de semejante roca, se ha dado forma a una especie de salón ceremonial dividiéndolo en dos sectores. En su momento, según dicen, era el lugar para la comunicación con los "Apus", el inframundo inca. Existe una grieta en la parte superior de la roca, donde dicen, es súper impactante ver que las noches de luna llena, esta misma parece posarse por completo sobre el altar iluminando todo el lugar. Sobre todo en la luna llena más cercana al solsticio de invierno (21 de junio). Hoy en día, el lugar está convertido en un sitio visitado por místicos y algunos payasos que vienen a hacer sus "rituales" imitando las actividades de aquella cultura. Sobre las paredes se pueden ver figuras de animales talladas a la perfección simbolizando quien sabe qué. Al entrar, nos encontramos con la presencia de cuatro mujeres jóvenes, en una especie de ritual de estos actuales y ligeros. Empiezan a llorar, a reírse, a abrazarse, a comer manzanas, una situación medio loca, pero ahí estamos, presenciándola con respeto, pese a que sinceramente nos parece una tontería que crean tener los poderes y las fuerzas que se usaban ahí en la época Inca. Terminan su ritual y la cueva queda sólo para nosotros. Da medio cosita, pero se siente bien estar acá. Hay gente que viene y se queda a dormir esperando el reposo de la luna llena. Nosotros ni locos. Estamos en el medio de la nada, entre ruinas y valles. No hay manera! Llego a escuchar el más mínimo ruido a la noche y me infarto. Jajaja. Diego tampoco tiene muchas ganas de experimentar justo acá. Recorremos los alrededores, renovamos las energías, comemos frutas y emprendemos la vuelta. La experiencia estuvo buena. Un lugar espectacular y casi desolado.
Nos quedan como 4 km de regreso. Por lo menos es en bajada.
Llegamos al centro y es otro mundo. El ritmo de Cusco es tan rápido y distinto, a tan solo 4 o 5 km de donde estuvimos recién. Gente por todos lados, bocinas, música, olor a restaurantes, a combustible.. En fin, la ciudad misma. Volvemos a nuestro hostel y el caos es más grande que el de la ciudad. Hay 20 personas queriendo cocinar, otros tocando la guitarra, otros practicando malabares, otros leen, la tv prendida, un poco de todo. Que rápido se desconecta uno de semejantes lugares que visita, una vez que se retoma en 2 horas el ritmo del mundo actual. Ahora entiendo a los que se quedan a dormir 2 o 3 días en las ruinas, o parques. Sino la magia termina rápido.
(Por ahora, esta entrega hasta acá... Cusco es tanto, tanto, que afrontar la redacción del blog me cuesta igual o más que lo que me costó decidir que era el momento de venir hasta acá y visitar el Machu Picchu. Sensación que no la tuve nunca antes en el resto del viaje. Siempre decidir el momento de movernos era tan fácil como decir "che, vamos para x lugar", pero con Cusco fue algo totalmente distinto. Me asustaba, me frenaba. Era tanta la información que teníamos y los lugares a ver y la energía del lugar, y bla bla bla.. Que no era un sitio más. Y tal cual, así es. No quiero perderme detalle de explicar, por lo que voy escribiendo cuando sinceramente encuentro el momento para dedicarle todas las ganas)